A lo largo de la vida el organismo experimenta cambios que agrupamos en etapas:
infancia,
adolescencia,
edad adulta,
menopausia y
envejecimiento.
La alimentación no debe ser ajena a estos cambios sino que debe amoldarse a cada nueva etapa de nuestra vida para potenciar la salud. Las necesidades energéticas y de nutrientes cambian a lo largo del desarrollo y desatenderlas puede conducir a un empobrecimiento de nuestra salud o cambios de peso no deseados.
Actualmente es preocupante el problema de la obesidad infantil, cuyo origen se encuentra tanto en una dieta demasiado energética y desequilibrada como en el sedentarismo de nuestros niños. Actuar a tiempo previene enfermedades y trastornos psicológicos que por desgracia son cada vez más comunes.
También en la adolescencia se producen cambios fisicos no siempre bien aceptados por el adolescente. Esto, junto con una mala información nutricional, está llevando a muchos adolescentes a realizar dietas sin ningún control, dañando su salud y originando trastornos psicológicos, en algunos casos muy graves, como la anorexia y la bulimia.
Cuando un adolescente no está satisfecho con su peso y empieza a modificar su pauta dietética, hay que tomarlo en serio y pedir consejo a un profesional que recomendará una dieta saludable para lograr un peso adecuado, previniendo así ideas erroneas y comportamientos incorrectos en cuanto a la alimentación.
En la edad adulta cambian las necesidades energéticas respecto a la adolescencia, donde parte de la energía consumida estaba destinada al crecimiento. Además, la actividad y el ritmo de vida suelen cambiar. Los hábitos alimentarios se deben adaptar a estos cambios, así como a posibles problemas o enfermedades, que pueden aparecer en esta etapa de la vida, tales como niveles altos de colesterol, diabetes, problemas digestivos, etc.
La menopausia es una etapa en la vida de la mujer en la que se producen cambios hormonales que afectan al metabolismo, es decir, a como el organismo obtiene energía de los alimentos. La menopausia suele conllevar una aumento de peso no deseado, que puede prevenirse y resolverse con unas nuevas pautas dietéticas, que además ayudarán a mejorar la salud y prevenir la osteoporosis.
El envejecimiento es una etapa de la vida en la que son frecuentes los problemas relacionados con la alimentación. La capacidad de absorción de algunos nutrientes puede verse disminuida, por lo que es importante que la alimentación aporte todos los nutrientes necesarios y en cantidad suficiente.
La dieta debe adaptarse a situaciones frecuentes como los problemas de masticación o deglución, la reducción de la sensación de sed (que puede provocar deshidratación), insuficiente secreción gástrica o pancreática, y reducción de la superficie que absorbe nutrientes.
El aumento de la esperanza de vida conlleva que muchos ancianos convivan con enfermedades crónicas que requerirán una adaptación dietética.